¿QUÉ ES LA HOMEOPATÍA?

La Homeopatía es un método curativo que se basa en la “similitud”. Esto quiere decir que se emplea para curar una enfermedad, la misma sustancia que en experimentación ha demostrado que es capaz de provocar síntomas similares en un sujeto sano. Pero dicha sustancia es preciso someterla previamente al proceso farmacológico homeopático que consiste en diluir y dinamizar la sustancia, con lo que se libera la energía intima de la sustancia drogal, que es la que es capaz de estimular la curación en el enfermo.

 

¿QUÉ ES LA ENFERMEDAD PARA LA HOMEOPATÍA?:

Desde el punto de vista del homeópata, la enfermedad no es sino un desequilibrio de la energía interna del sujeto, que denominamos ENERGIA VITAL, y que se manifiesta en el exterior mediante síntomas y signos, de manera que observando los mismos (que no son en sí la enfermedad, sino las manifestaciones de la misma), podamos administrar un remedio que restablezca el equilibrio, y por lo tanto promueva la curación en el paciente.

 

ENTONCES, LA HOMEOPATÍA ¿SÓLO SE BASA EN LOS SÍNTOMAS PARA TRATAR A UN PACIENTE?:

No. El médico homeópata estudia muy detenidamente todos los síntomas que presenta el paciente desde que comenzó a no encontrarse bien, es decir desde el momento en que comienza a manifestarse el desequilibrio, incluso antes de que se haya establecido la enfermedad, los posibles desencadenantes del padecimiento (ya sean físicos o mentales, por ejemplo un enfriamiento ó una sobrecarga de trabajo), los síntomas que presenta en la actualidad, además de cómo es el paciente que sufre esa enfermedad, y cómo está viviendo la misma.

El médico homeópata hace cinco diagnósticos a la hora de prescribir:

•  DIAGNÓSTICO NOSOLÓGICO: es el mismo que hace la medicina tradicional, buscar el cuadro patológico que presenta el paciente.

•  DIAGNÓSTICO SINDRÓMICO: Cuando no está todavía establecido un cuadro nosológico, pero ya aparecen síntomas en determinados aparatos, encuadramos la localización de los padecimientos.

•  DIAGNÓSTICO MIASMÁTICO: Busca la tendencia predominante en el modo de enfermar de ese paciente. Hay tres líneas de padecimientos en las que se pueden englobar todas las patologías: de tipo carencial, de tipo proliferativo y de tipo destructivo, aunque muchas son mezcla de varias.

•  DIAGNÓSTICO INTEGRAL: Vemos cómo se ha ido gestando dicha patología, tanto en esa persona como en sus antecedentes familiares. Es un diagnóstico dinámico, que nos permite establecer un pronóstico.

•  DIAGNÓSTICO INDIVIDUAL: Nos lleva a entender quién es el paciente que tenemos delante, cómo con sus antecedentes y con su historia se ha ido adaptando a la vida, y qué circunstancias le han hecho desequilibrarse hasta enfermar.

Es por tanto un tratamiento que abarca la totalidad de la persona, que va a devolverle su equilibrio tanto a nivel físico como mental. Porque está comprobado que si sólo atendemos a los síntomas locales, sin modificar el desequilibrio profundo que está sustentando esos síntomas, el paciente mejora sólo transitoriamente, pero al poco tiempo vuelve a recaer con el mismo cuadro, o con otro más profundo aún.